En la práctica clínica diaria, es frecuente encontrar pacientes con dolor persistente o síntomas funcionales que no presentan una lesión estructural que justifique su cuadro. Esta situación genera una alta incertidumbre y frustración, tanto en el paciente como en el profesional sanitario, al no encontrar un marco claro que explique su experiencia.
Mi propuesta es ofrecerte un recurso estructurado y basado en la evidencia para acompañar a estos pacientes complejos, trabajando de forma coordinada para devolverles la autonomía y reducir la carga asistencial.